MORFEMAS
Es la unidad mínima de significado que existe en nuestro lenguaje. Una pequeña pieza o parte que junto a otros morfemas constituye una palabra, aportando cada uno su significado particular, para que la palabra pueda ser un todo.
Por ejemplo, en la palabra sobrinitos hay cuatro morfemas. El primero, sobrin, tiene el significado de hijo o hija de un hermano , la parte it aporta la idea de pequeño o pequeña , la o entrega el significado de género masculino, y la s, el de plural. Así queda por fin conformada la palabra.
La mayoría de las palabras de nuestro idioma están formadas por más de un morfema , aunque hay veces en que un morfema puede constituir una palabra , pero esto no es lo usual. MORFEMAS GRAMATICALES:entrega a la palabra cierto tipo de información gramatical, más que de significado propiamente tal.
Existen dos tipos de morfemas gramaticales, el verbal (MGV) y el nominal (MGN).
- El morfema gramatical verbal es el que otorga las terminaciones a las formas verbales. Por ejemplo, en la palabra jugaban, el morfema de base es jug, porque es lo que queda del infinitivo quitándole la terminación ar. A continuación, tenemos dos morfemas gramaticales verbales: aba, que es el indicador del tiempo y del modo (pretérito imperfecto, modo indicativo) y n que es el indicador de la 3ª persona plural en las conjugaciones verbales.
- También existen dos clases de morfema gramatical nominal : el que indica género y el que indica número. En el sustantivo abuelos, el morfema de base es abuel; el morfema gramatical que indica género, en este caso masculino, es o; y el morfema gramatical que indica número, que en esta palabra es plural, es s.
El hecho de que no aparezca en forma explícita también significa algo. Veamos un ejemplo: la palabra palomas se analizaría así:
| palom | a | s |
| MB | MGN | MGN |
| género | número | |
| femenino | plural |
Pero ¿qué ocurre si la palabra es paloma? Observa:
| palom | a | Ø |
| MB | MGN | MGN |
| género | número | |
| femenino | singular |
| televisor | a | Ø |
| MB | MGN | MGN |
| género | número | |
| masculino | singular |
Los morfemas derivativos
En La Guía de Lengua ya hemos hablado de las unidades mínimas que componen las palabras. En particular, hemos dicho en otros artículos que las palabras pueden descomponerse únicamente hasta quedarnos con los monemas, que son las unidades básicas -esto es: indivisibles- que cuentan con alguna carga significativa. Los monemas, en realidad, pueden dividirse en fonemas, pero como estos elementos ya no significan nada, no nos interesaremos por ellos aquí.
Entre los monemas encontramos dos tipos de los que también hemos hablado ya. Unos son los lexemas, que forman la raíz de las palabras y aportan su significado principal. Y los otros son los morfemas, que acompañan a los anteriores actualizándolos y presentando ciertas matizaciones o cambios en su significado originario.
Pues bien, en este artículo vamos a ocuparnos en detalle de un tipo de morfema específico: en particular, los morfemas derivativos.
Los morfemas derivativos son un tipo de morfema dependiente, o lo que es lo mismo, siempre los encontramos pegados a la raíz de la palabra o al lexema, y no en una posición independiente (como las preposiciones o los determinantes). Los morfemas derivativos son de tipo facultativo y no constitutivo. No permiten la aparición de ningún otro elemento entre ellos y el lexema de la palabra (en realidad, puede aparecer un infijo entre un sufijo y un lexema o entre u prefijo y un lexema, pero en estos casos, el infijo mismo es un tipo más de morfema derivativo).
Generalmente estos morfemas derivativos provocan cambios en la acentuación y en la naturaleza fonológica de la palabra en la que se incluyen, y rara vez ocasionan cambios significativos de mayor importancia.
En realidad, los morfemas derivativos son bastante conocidos por todos y muy usados. Se trata de los prefijos, los sufijos y los infijos. Los primeros, los prefijos, acostumbran ser palabras griegas o latinas que se han conservado para expresar posición o información circunstancial, terminando por construir palabras nuevas como ultramarino, subterráneo o ecosistema.
Los sufijos, por su parte, se sitúan siempre en una posición pospuesta al lexema de la palabra, y también aportan cambios de significado. Son muy frecuentes los que se utilizan para acentuar el tamaño de algo, tanto en su versión aumentativa (grandote, forzudo, cabezón), como en su versión diminutiva (pequeñito
